lunes, 14 de abril de 2014

Peter Carl Faberge


Nació el 30 de mayo del 1846 en San Petersburgo
Falleció el 24 de septiembre del 1920 en Lausana, Suiza
 
fue un joyero ruso. Es considerado uno de los orfebres más destacados del mundo, que realizó 69

huevos de Pascua entre los años 1885 a 1917, 61 de ellos se conservan.

En 1870 pasa a ser el responsable de la empresa familiar de joyería en San Petersburgo. Con una

excelente reputación como diseñador, trabaja con piedras preciosas, semipreciosas y metales, y

realiza diseños de diferentes estilos como ruso antiguo, griego, renacentista, barroco, naturalista y

caricaturesco.


 En 1882 recibió el nombramiento de orfebre y joyero de la Corte Imperial

Rusa y de otras muchas monarquías europeas. Para la Pascua de 1883, el zar Alejandro III le encargó

al orfebre Peter Carl Faberge la construcción de un huevo para regalarle a su mujer, la zarina María

El regalo consistió en un huevo con cáscara de platino que contenía dentro uno más pequeño de oro.

Al abrirse este último, se encontraba una gallina de oro en miniatura que tenía sobre su cabeza una

réplica de la corona imperial rusa. Este particular Huevo de Pascua le gustó tanto a la emperatriz que

el zar le ordenó a Faberge que realizara uno cada pascua. Once fueron en total los huevos que

Alejandro III le regaló a su mujer.                                                                                                     

Primer huevo faberge para la corte imperial rusa.

 

Su hijo Nicolás II continuó con esta tradición y mandó realizar otros para regalarle a su mujer y a su

madre. Los 57 huevos que confeccionó la casa Faberge tenían en su interior algún obsequio, réplica

en miniatura de una de las pertenencias de los zares.


Huevo del Palacio de Gatchina  de 1901 regalo del Zar Nicolás II a su madre



 
“Huevo del capullo de rosa” Fue regalado por el zar Nicolás II a su esposa Alejandra en 1895. Está realizado con esmalte granate ‘guilloché’, sobre el que se engarzaron pequeñas piezas de oro y gemas preciosas. En su interior, como muchos de los huevos imperiales de Faberge, guarda una pequeña sorpresa: una maravillosa rosa de esmalte amarillo. Su valor es de tres a cuatro millones de dólares.



 
“Huevo de Invierno” Esta pieza mide 10.2 cm de altura y la sorpresa que porta en su interior es una cesta con anémonas. Una maravillosa obra realizada en cristal, ópalos y diamantes. Faberge se lo vendió al Zar por un precio récord de $ 24,500 rublos. Actualmente, según los archivos estatales rusos esta pieza se vendió en el 2002 a un coleccionista privado de Qatar por la suma de $9,579,500.00 dólares.



 
“Huevo de la Coronación” Fue regalado por Nicolás II a su esposa, la zarina Alejandra, como regalo de Pascua tras su coronación, en 1897. Está confeccionado con esmalte de oro, sobre el que se han engarzado diamantes para dibujar el escudo del águila imperial. El huevo se abre para mostrar en su interior una réplica de oro en miniatura del carruaje en el que Alejandra hizo su entrada en Moscú. Es el huevo más caro de la colección de Forbes, con un precio de entre 18 y 24 millones de dólares

La revolución rusa acabó con la firma en 1917.


 
                                                                                                  

martes, 1 de abril de 2014

viernes, 28 de marzo de 2014


                                                        SEGUNDA VIDA
Adela se mostró ante sus hijos como toda una señora, el pelo muy arreglado, un traje claro que la hacía mas juvenil y algo maquillada, no parecía la misma de tiempo atrás, cuando tanto tuvo que trabajar junto con su marido para sacarlos adelante.


Allí estaban ellos, después de recibir una llamada de su madre para volver a verlos, Oscar y Leo que no se dignaron a ofrecerles su hogar, en un parque a las afueras de la ciudad.
Ella enviudó hacía muchos años y más adelante conoció a Marcos que le trajo a su vida amor, serenidad, y mucha felicidad, pero Oscar y Leo lo consideraron una traición a su padre y dejaron de hablar con ella, Marcos viendo que se encontraba sola, porque sus hijos no querían saber nada, le propuso marcharse juntos a su ciudad.

Así lo hicieron, se fueron a mas de 2000 km. donde Marcos tenía su residencia más habitual, allí eran muy felices, aunque Adela sufría por sus hijos, aún sabiendo que estaban bien posicionados y felizmente casados, pero no dejaba de pensar en ellos y en lo equivocados que estaban, no fue ninguna traición a su difunto marido, ella siempre le quiso, le respetó, le cuidó hasta el último momento y lloró mucho su pérdida, pero la vida seguía y era relativamente joven para vestir luto de por vida.

Marcos era algo más joven que ella y no le importaba la edad, solo que estaba totalmente enamorado de Adela, de su dulce compañía y de su belleza de mujer.

Durante unos días que Marcos tenía mucho trabajo, Adela le propuso la idea de ir a ver a sus hijos, y este aparte de advertirle que se iba a encontrar muy sola, aceptó que se marchara durante unos días.

Sacó el billete de avión, reservó habitación en un hotel y llamó a sus hijos, para decirles que por favor le dejaran volver a verlos, éstos aceptaron sin mucha gana ni ilusión.

Una vez en el parque les dijo que no se encontraba bien, si sería posible volver a verse al día siguiente en su hotel, ellos aceptaron solo por ver a que se debía ese cambio de imagen tan radical, porque Marcos era un trabajador normal.

Leo y Oscar llegaron puntuales pero su madre no aparecía, así estuvieron una hora y media, hasta que se acercaron al mostrador y preguntaron por ella, la señorita muy simpática llamó a la habitación pero no contestaba nadie, y tampoco había salido, volvió a llamar y nada.

Envió a un compañero a la habitación con una llave maestra y después de insistir repetidas veces abrió la puerta, entraron,  Oscar y Leo se quedaron paralizados al ver a su madre muerta encima de la cama, a su lado una carta:

 " Hijos míos siento mucho lo que ha pasado entre nosotros, pero no tenéis culpa ninguna, yo enfermé cuando murió vuestro padre pero no quise que sufrierais como lo hicisteis con él, y sabía que había llegado el momento por eso quise veros por última vez, siempre fuisteis mi vida, solo quise disfrutar un poco más la vida, viviendo con Marcos porque me quedaba poco. Perdonadme y perdonadle, el tampoco sabía nada, hubiera puesto todo su dinero para salvarme pero esta enfermedad no se puede curar y le hubiese llevado a la ruina,es mejor así, hijos míos os seguiré queriendo allá donde vaya".